jueves, 14 de junio de 2012

REGISTRO DE VIOLADORES EN SAN FRANCISCO, EL PROYECTO QUE NO FUE


El abuso sexual es uno de los flagelos más grandes a la integridad y dignidad de las personas y a menudo se conocen más casos, incluso protagonizados por depravados que ya cumplieron su condena. Salen a las calles e intentan insertarse socialmente, pero las estadísticas indican un alto porcentaje de reincidencia. El problema radica en que podemos encontrarlos en cualquier parte, en el trabajo, en la confitería o tal vez a la vuelta de la esquina. Durante la intendencia del Dr. Madona, la Concejal Olga Ficetti instaló el tema y plateó la necesidad de contar con un registro de violadores, sin embargo ante la negativa de gran parte del Concejo, la idea no prosperó.

La multiplicación de casos o tal vez  de denuncias y la difusión masiva de agresiones sexuales, principalmente a niños en el último tiempo ha puesto en evidencia que si hubiésemos contado con este registro, probablemente se habrían prevenido muchos de estos aberrantes episodios. La Dra. Ficetti contó que en aquél momento, dentro del Concejo se alzaron voces en contra de la idea, tildándola de inconstitucional.
“Escuché mucho la palabra inconstitucional, todo depende en el derecho desde el punto de vista de donde se mire. Por ejemplo, todos los comerciantes tienen para defenderse de los deudores morosos un registro de deudores, bases estadísticos, dentro de una ciudad, provincia o país. Todo comerciante puede acceder para defender su capital. Entonces porqué no podemos tener un registro de estas personas para cuidar y preservar nuestra integridad física. La dignidad de la persona y muchas veces la vida”, relató la ex Concejal.

Río Cuarto sentó precedentes
Cuando la Dra. Ficetti manifestó su idea, con anterioridad había investigado antecedentes al respecto y se contactó con el Concejo Deliberante de Río Cuarto, donde ya contaban con una ordenanza. El Dr. Hernán Ternengo, Concejal en aquél momento y psiquiatra, fue quien presentó el proyecto en aquella ciudad, dijo que los violadores son enfermos crónicos y su patología es irreversible, por ese motivo debe tener una mirada o acompañamiento del Estado durante toda su vida. Aun así, este registro no estaría a disposición de la gente común, sino sólo al alcance de la policía y la justicia.
“El médico me habló y me definió la personalidad psicopática del violador, el abusador, que finge ante la sociedad ser una persona honorable y después adentro de esa persona existe un monstruo. Hay que ponerse por momento en la piel de esta persona que puede llegar a excitarse con un niño de tres años. O criaturas que son de su propia sangre, porque algunos son padres biológicos, tíos, abuelos, hermanos”, explicó la Dra. Ficetti. En San Francisco se buscaba que este registro fuera de acceso público y contara con los datos necesarios para identificar al posible agresor sexual.
Existen muchos organismos y entidades que colaborarían con el proyecto y además les gustaría implementarlo a nivel nacional. Es un tema sumamente sensible para la sociedad y probablemente hoy habría menos voces defendiendo la no estigmatización del violador. “Hay tantos tipos de delitos así, que se cometen en la vía pública, dentro del mismo hogar. Pero si un padre es capaz de violar a su propio hijo, también es capaz de hacerlo con el hijo de un vecino o cualquier otra criatura”, agregó Ficetti.

Datos que irían al registro
El registro  hubiese contado con los datos del abusador, como el nombre y apellido, la dirección, lugar donde trabaja y una foto. Datos que deberían actualizarse periódicamente, pues uno no sabe si esa persona tiene contacto con alguno de sus hijos, de esta manera podrían haberse prevenido más violaciones.
Uno de los argumentos que formularon para rechazar la idea de la Concejal fue que si se publicaban los datos de los abusadores, se estaría agraviando a la familia del mismo. Porque se pondría en evidencia y afectaría la integración social no sólo del delincuente sino además de todo su grupo familiar. La Dra. expuso que ese garantismo con el cual se preserva la identidad del violador sería la contracara de la desprotección que tiene el ciudadano común.
“Una familia que tiene un abusador cayó en desgracia, pero de la misma manera cayó en desgracia la familia del abusado. Creo que sobran las palabras ante la realidad social que existe. Todavía debe haber una cantidad impresionante de casos que se ocultan en el seno familiar, incluso de madres que son cómplices de su marido o de su segunda pareja, que saben, que consienten que esa persona abuse de sus hijos”, recalcó la mujer.

El principal problema que afecta a la sociedad quizás no sea este, pero forma parte de una cruda realidad que podría cambiar, contando con herramientas como este registro. La idea podría volver a tratarse y debatirse, pues cada vez es mayor el número de casos que se conocen. Recordemos que todos podemos pasar una situación de violación, nadie está libre de este flagelo. “En ese momento no se dio y todo quedó en un simple deseo mío, en la posibilidad de haber podido contribuir con la sociedad”, finalizó algo desilusionada, la ex Concejal Ficetti.

  

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